martes, 16 de febrero de 2016

DIA INTERNACIONAL DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO




Hoy, 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Violencia de Género, cosa que quiere decir que alguna cosa no funciona si hay que celebrar un hecho así año tras año. Lo mejor sería que este día no existiera porque ya no morirían más personas en manos de su pareja, mujeres en la mayoría de los casos.


Hoy en día con tanta información todos sabemos el número de mujeres que mueren en el mundo, el número de mujeres que son violadas, el número de mujeres que sufren violencia física y psíquica, el número de mujeres que, se supone, que no dicen nada.

Y son eso, un número en un diario o en un telenoticias,


Y detrás de cada número hay miles de sufrimientos, incontables sufrimientos callados durante muchos años, demasiado para nuestras conciencias. Esto tendría que hacer pensar a los poderes fácticos que se llenan la boca cuando una mujer o una criatura mueren a manos de quien presuntamente la quiere.


Esto ocurre en el mundo, pero si nos centramos en nuestro país hay que decir que hasta hace poco tiempo las mujeres no tenían ningún derecho. En un artículo de Lucía Etxebarría se enumeraban detalles explícitos de lo que ocurría hasta bien entrada la década de los 70:



  • En España, una mujer no podía trabajar sin el permiso del marido.
  • Una mujer sólo podía tener una cuenta corriente siempre que su marido la autorizase.
  • Una mujer que se separaba de su marido perdía la patria potestad de sus hijos, incluso si el motivo eran maltratos.
  • Hasta 1963, el Código Penal Español contemplaba que el marido pudiera matar a su mujer si era adúltera, más tarde ya no era un derecho pero sí un atenuante en caso de asesinato.
  • El padre podía dar en adopción a los hijos sin el consentimiento de la madre.
  • Los maltratos no se podían denunciar, la mujer era tratada de loca por la misma policía, quienes la convidaban a volver a su casa con el maltratador.

Y esta era la vida de muchas de las madres abuelas. Y conviene no olvidarlo.

¿ Qué he querido explicar en este libro?


En primer lugar, contar la realidad que percibía de pequeña en el lugar donde nací.


Nací en una ciudad andaluza en los años sesenta, en un barrio muy pobre donde todo era muy difícil. Las políticas franquistas de la época obligaban a las mujeres a pasarse la vida teniendo hijos, porque el dictador sólo quería futuros soldados para la patria. Y quería muchos.

Y tal y como he dicho, la mujeres entonces no eran nada. Era un tiempo de silencio, de aguantarlo todo sin decir nada, maltratos del marido e intentar criar a sus muchos hijos sin volverse loca. Mi madre fue una de esas mujeres y he querido hacerle un homenaje más que merecido desde mis ojos de niña pequeña.


A partir de aquí arranca esta historia, a veces cruel, porque la sociedad que nos rodeaba era cruel. Ahora está muy de moda hablar de la explotación infantil y parece que olvidamos que hace menos de cincuenta años que en este país los niños no iban a la escuela y muchos de ellos con ocho años tenían que ir a trabajar, donde yo vivía recogiendo aceituna si eran niños y limpiando para los ricos si eran niñas.



Y entre todo esto, ¿qué puede hacer una niña de apenas cinco años que ve y nota todo esto y además le hacen un daño irreparable en su propio cuerpo? Lo que hicieron, seguramente, muchísimas niñas y mujeres que pasaron por lo mismo: desaparecer, huir, de la única manera que se podía hacer, refugiándose en un mundo que les daba aquello que a su alrededor no recibían. AMOR.


En el libro hablo metafóricamente de niñas que desaparecían y a las que nadie echaba en falta. Eran niñas maltratadas y humilladas que sólo podían callar y huir y entrar en una forma de autismo creando su mundo particular con aquello que verdaderamente las hacía felices.


Y como siempre me han gustado los cuentos y la ficción, he querido envolver un hecho traumático en un cuento, no para frivolizarlo sino para intentar dar otra perspectiva y alentar a aquellas mujeres que han pasado por lo mismo porque se puede salir de esa situación y solo de una manera: PIDIENDO AYUDA.




Espero haberlo conseguido y que os guste lo que he escrito.




Gracias al cariño de toda la gente que vino a la presentación



Ricard, personaje de la historia y gran amigo-confidente

HISTORIAS QUE HAN INSPIRADO TATUAJE - EL CASTILLO

HISTORIAS QUE HAN INSPIRADO TATUAJE - JASÓN

Que no me toque en suerte
dicha mezclada con dolor, 
ni riquezas que atormente mi ánimo.
MEDEA, EURIPIDES


JASÓN Y EL VELLOCINO DE ORO

Jasón partió hacia la Cólquida en busca del Vellocino de Oro, por orden de su tío Pelías. En su nave Argos, llegó a aquel territorio y allí conoció a la hechicera Medea, quien se enamoró de él a primera vista. Medea ayudó a Jasón a encontrar el vellocino de oro y partió con él en calidad de esposa hacia Grecia. Allí tuvieron dos hijos, pero Jasón se sintió rechazado por ella y la abandonó por la hija del rey de Corinto. Medea, enloquecida por los celos, asesinó a sus propios hijos para que Jasón viviera toda la vida con esa culpa.

HISTORIAS QUE HAN INSPIRADO TATUAJE - NIÑO INTERIOR






HISTORIAS QUE HAN INSPIRADO TATUAJE - ALICIA

...Lewis Carroll era un matemático apasionado por las leyes de la lógica, pero también se atrevió a proponer nuevos paradigmas sobre la imaginación, las ideas y el pensamiento colmando su libro de acertijos para descifrar la realidad y la naturaleza humana. Esta es la razón por la que su obra ha tenido una gran influencia en la psicología y los estudios neurológicos.

...La historia de Alicia, una niña que viaja a una realidad alterna ha sido ideal para nombrar un trastorno neurológico, el “Síndrome de Alicia en el país de las maravillas” un padecimiento nocturno que afecta generalmente a los niños. Consiste en la alteración de la percepción visual causando daños a la noción de la imagen corporal propia y la de los demás. El paciente transforma mentalmente las dimensiones de su cuerpo como si quisiera entrar por una de las enigmáticas puertas del cuento.

...La narración de Lewis Carroll hace alusión a fenómenos del estudio de la mente humana, como la larga caída de Alicia por la madriguera que representa una pesadilla recurrente, acompañada de una sensación de angustia que termina por despertarte, referencia usada también en El Origen, filme de Christopher Nolan que explora el inconsciente y la construcción de los sueños. Otros ejemplos se encuentran en los personajes del cuento: el Conejo Blanco siempre antecedido por su reloj, es el reflejo de la conducta paranoica y la ansiedad mientras que la Oruga Azul es la auténtica materialización de una crisis de identidad, perderse entre las dudas, lo racional y la incertidumbre ante lo que vendrá.

...Alicia comparte su mundo con personajes que se transforman constantemente, como el Gato de Cheshire que aparece y desaparece dejando su sonrisa. Este hecho es una comparación clara del autor con el universo onírico de una mente dormida. En los sueños  no cuestionamos las identidades ni las formas, aceptamos pasivamente los cambios por más irracionales que parezcan. Los científicos relacionan este fenómeno con el proceso del cerebro para consolidar la memoria mientras estamos dormidos, es decir: nuestra mente trabaja para guardar los recuerdos y los intercala con los sueños, dando como resultado un mundo fantástico que convive con lo real y lo imaginario. El surrealismo del país de las maravillas es estudiado como el hábitat de la memoria en el cerebro. Es por eso que soñamos las situaciones más extrañas con personas conocidas o pertenecientes a nuestro pasado.

...Mientras más nos relacionamos con el mundo de Alicia más reflexionamos acerca de que las palabras no tienen ningún sentido, este cuento abrió la posibilidad de que las palabras no sean algo irrevocable y arbitrario, porque hay una amplia gama de sonidos que no podemos nombrar, pero significan algo por sí mismos. Estudios semióticos han planteado que la gramática y los significados no se procesan en conjunto en nuestra mente. Entender los sonidos como un lenguaje más allá de las palabras y los nombres de las cosas desemboca en la conclusión de que el lenguaje se ha quedado corto para nombrar todo lo que compone nuestro mundo, pero en el país de las maravillas el lenguaje si reconoce sus infinitas posibilidades.

...La adaptación cinematográfica de Tim Burton del cuento propone el término gramaticalmente inexistente “muchosidad” como algo perdido, lo que nos hace ser nosotros en esencia y agrupa todos nuestros sueños, metas, acciones y recuerdos. La “muchosidad” existe aunque no la hayamos nombrado nunca, e incluso vive en cada uno de nosotros, así es como el lenguaje crea la realidad. Otro ejemplo es la tortuga “galápago”, personaje creado por Carroll nombrado así desde luego por la gala que tiene enseñar en una escuela de pago. Los sonidos y las palabras como un poema dadaísta, pueden cobrar el sentido que nuestra mente necesite.

...La Reina Blanca es también un personaje enigmático que despertó el interés de los psicólogos al afirmar que “es un tipo de memoria muy pobre la que sólo funciona hacia atrás” pues aunque podría parecer descabellado recordar lo que aún no se vive, los neurocientíficos han descifrado la íntima relación entre los recuerdos del pasado y las acciones futuras, básicamente nuestros planes e imágenes del porvenir las conformamos con experiencias pasadas y hechos previamente conocidos por lo que la memoria y la previsión trabajan con las mismas áreas cerebrales. Al no recordar el pasado no podríamos saber quiénes somos ni a dónde nos dirigimos, la Reina Blanca tenía la razón.

...Finalmente, la imaginación es la pieza clave en los laberintos mentales del viaje de Alicia, creer en lo imposible es la llave para conocer el país de las maravillas y al mismo tiempo es uno de los paradigmas de los estudios de la mente. Imaginar lo imposible requiere un pensamiento hipotético y la capacidad para simular situaciones  ilógicas buscándoles un sentido racional. Una enredadera de pensamientos absurdos puestos en orden requiere del trabajo de un cerebro flexible y creativo para asumir que cualquier cosa que pensemos podría ocurrir sin cuestionar sus razones fenomenológicas, como en la imaginación pura de los niños. Darle un sentido a lo que no lo tiene es como desayunar cada mañana con el Sombrero Loco, jugando a descifrar la sabiduría de su locura, la lógica de ocultar el sentido en sus palabras.

...Lewis Carroll, de la mano de Alicia, nos guió en un viaje por el inconsciente y los sueños al revelar sus misterios y laberintos secretos. Su obra literaria nos invita a construir un mundo en el que todas las perspectivas son correctas y donde la fantasía cobra vida: el país de las maravillas.

http://culturacolectiva.com/los-acertijos-de-la-psicologia-en-alicia-en-el-pais-de-las-maravillas/

Lewis Carroll era un matemático apasionado por las leyes de la lógica, pero también se atrevió a proponer nuevos paradigmas sobre la imaginación, las ideas y el pensamiento colmando su libro de acertijos para descifrar la realidad y la naturaleza humana. Esta es la razón por la que su obra ha tenido una gran influencia en la psicología y los estudios neurológicos.
La historia de Alicia, una niña que viaja a una realidad alterna ha sido ideal para nombrar un trastorno neurológico, el “Síndrome de Alicia en el país de las maravillas” un padecimiento nocturno que afecta generalmente a los niños. Consiste en la alteración de la percepción visual causando daños a la noción de la imagen corporal propia y la de los demás. El paciente transforma mentalmente las dimensiones de su cuerpo como si quisiera entrar por una de las enigmáticas puertas del cuento.
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miércoles, 10 de febrero de 2016

Fragmento de la novela TATUAJE de Charo Bolívar



Fragmento de la novela TATUAJE de Charo Bolívar

"Allí pasaba las mañanas y las tardes mientras mi madre lavaba la ropa de todos en el lavadero. Mi madre hacía jabón para no acabar nunca de lavar. Me explicó una vez que cuando era pequeña, su abuela, es decir mi bisabuela, le hacía lavar la ropa de sus hermanos mayores y después la planchaba hasta que no quedaba ni una arruga para que ellos salieran siempre limpios y correctos de casa. Más limpios que nadie. Y es que cómo decía con vanidad, “lavaba hasta el agua”.
    Mi madre juzgaba a cualquier persona por la más pequeña mancha o descosido en la ropa. Sobre todo a las mujeres. Para ella, cuyo mundo se dividía en buenos y malos y los segundos eran mayoría, resultaba muy fácil catalogar a cualquiera sin preguntarse por qué eso ocurría. Y tengo la sensación de que tampoco le interesaba hacerlo. No le habían enseñado a cuestionar. Nunca fue a la escuela, no sabía leer ni escribir y sin embargo era más lista que mucha gente que conocía. Y eso tampoco lo sabía.
    Los que como mi madre vivieron una guerra en su misma casa, contra sus vecinos, en su barrio y su ciudad no existían guerras interiores. Me refiero a aquellas guerras en que las únicas bombas estallan en tu cabeza y tienes que ser tú sola quién se lama las heridas. Para los que de verdad habían visto morir a hermanos, padres o hijos en una sinrazón todo lo que se relacionaba con problemas mentales eran tonterías de gente que no tenía nada que hacer. Había que aguantarlo todo y no quejarse nunca. Y eso lo llevaban grabado a fuego y bombas en el cerebro. El mundo de las mujeres siempre estaba detrás de un hombre. Nunca podían pasar adelante sin recibir un golpe o una traición. Cuando a alguna mujer le dolía la cabeza era cuento, cuando una mujer estaba en la cama muriéndose de dolor era cuento, cuando una mujer lloraba ocultando los moratones de su cara era prudente y cuando una mujer se revelaba contra su condición era peligrosa. Y las mujeres no tenían muchas opciones. Esto es lo que ella quería transmitir a sus hijas. 

(c) Charo Bolívar 2015

viernes, 18 de diciembre de 2015

HISTORIAS QUE HAN INSPIRADO TATUAJE - LA PEQUEÑA CERILLERA

LA PEQUEÑA CERILLERA 
Hans Christian Andersen
La pequeña cerillera Era la última noche del año y mientras todas las familias se preparaban para sentarse a la mesa rodeados de ricos manjares, en la calle estaba descalza ella: la joven vendedora de cerillas. La pobre llevaba el día entero en la calle, sus huesecitos estaban ateridos de frío por culpa de la nieve y lo peor de todo es que no había conseguido ni una sola moneda.

- ¡Cerillas, cerillas! ¿No quiere una cajita de cerillas señora?

Pero la mayoría pasaban por su lado sin tan siquiera mirarla. 

Cansada, se sentó en un rincón de la calle para guarecerse del frío. Tenía las manos enrojecidas y casi no podía ni moverlas. Entonces recordó que tenía el delantal lleno de cerillas y pensó que tal vez podía encender una para tratar de calentarse. La encendió con cuidado y observó la preciosa llama que surgió delante de sus ojos. De repente apareció en el salón de una casa en el que había una gran estufa que desprendía mucho calor ¡que bien se estaba allí! pero la cerilla se apagó rápido y la estufa desapareció con ella. 

- Probaré con otra, pensó la niña.

En esta ocasión vio delante de ella una gran mesa repleta de comida y recordó los días que llevaba sin probar bocado. Alargó la mano hasta la mesa para tratar de llevarse algo a la boca y…. ¡zas! Se apagó la cerilla. Eran tan bonitas las cosas que veía cada vez que encendía una, que no se lo pensó dos veces y encendió una tercera cerilla.
- ¡Oooohhh!, exclamó la niña con la boca abierta. Que árbol de Navidad tan grande, y cuantas luces… ¡es precioso! Se acercó a una de ellas para verla bien y de golpe desapareció todo.
 
Rápidamente buscó una nueva cerilla y volvió a encenderla. En esa ocasión apareció ante ella la persona a la que más había querido en el mundo: era su abuela.

- ¡Abuelita! ¡Qué ganas tenía de verte! ¿Qué haces aquí? No te vayas por favor, déjame que me vaya contigo. Te echo de menos… y consciente de que la cerilla que tenía en su pequeña mano estaba a punto de apagarse, la pequeña siguió encendiendo cerillas hasta que agotó todas las que le quedaban, instante en el cual la abuela cogió dulcemente a la niña de la mano y ambas desaparecieron felices. La pequeña dejó de sentir frío y hambre y empezó a sentir una enorme felicidad dentro de sí.

A la mañana siguiente alguien pasó junto al mismo sitio en que la pequeña se había sentado y la encontró allí, rodeada de cerillas apagadas, inmóvil, helada por culpa del frío pero con una sonrisa inmensa en su cara.

- ¡Pobrecita!, exclamó al verla

Pero lo que no sabía nadie es que la pequeña se marchó feliz, de la mano de su abuelita, hacia un lugar mejor.










Análisis de sus valores
Pese a ser un cuento con un final triste, podemos hacer una lectura positiva. La protagonista es una niña sin recursos, que pese a eso se esfuerza por trabajar y que no envidia a quienes tienen más que ella. Cuando enciende sus cerillas se imagina todo aquello que no tiene y es feliz pensando que su situación podría cambiar. Nos enseña por tanto, que “la esperanza es lo último que se pierde” y que se puede ser feliz en la adversidad.
FUENTE: http://www.cuentoscortos.com/cuentos-clasicos/la-pequena-cerillera

ME HE TRASLADADO

Este blog se ha trasladodo a   TODO ESTÀ POR HACER Y TODO ES POSIBLE